jueves, 3 de septiembre de 2009

Columna de opinión corregida

La solución todavía no se encuentra…
Es realmente triste prender el televisor y ver en diferentes medios de comunicación internacionales que la única noticia colombiana que emiten es la de los actos de violencia que realizan las diferentes barras bravas del país. Hace menos de un mes la barra de los del sur, hinchas del Nacional, protagonizaron disturbios en el estadio Centenario de la ciudad de Armenia, dejando pérdidas económicas por enzima de los 50 millones de pesos. Después de este hecho, la Federación colombiana de futbol junto a unos concejales decidieron que a los hinchas del equipo visitante no podrán ingresar a los estadios de Colombia con elementos alusivos al equipo.

Sin embargo, después de un estudio, si es que a eso se le puede llamar estudio, algunos miembros de la comisión disciplinaria de futbol determinaron que desde el 13 de septiembre de este año la sanción no seguirá vigente; no logro entender cómo es que el presidente de la Dimayor, Luis Bedoya, pretende acabar con la violencia en los estadios con esas decisiones que son a muy corto plazo; necesitamos medidas drásticas que puedan acabar con todos los vándalos que asisten a los estadios cada domingo. Aunque no es sólo responsabilidad de la Dimayor. La fuerza pública y los políticos también tienen las herramientas necesarias para poder evitar este tipo de actos. Pero como siempre, muchos problemas de orden social son ignorados por el gobierno porque a ellos no les afecta en lo más mínimo.

Solo basta ver el caso de Inglaterra hace 10 años. Ellos, se encontraron con el problema de los “jooligans”, quienes eran un grupo de hinchas que utilizaban la violencia para ser escuchados por la sociedad. En ese momento, se tomaron medidas que sirvieron para controlar el problema; judicializar a los responsables de estos actos, realizar partidos de futbol a puerta cerrada e inclusive, multar a el equipo al cual fueran hinchas los vándalos. Lo importante acá es tomar conciencia que estamos metidos en un problema social, la violencia de las barras, y que se pueden llegar a encontrar miles de soluciones para evitar la tasa de asesinatos en Colombia.

Por ahora los invito a que tomemos conciencia, es cierto que la violencia es un hecho que empieza en casa; por otro lado, también es importante rechazar rotundamente todos estos actos vandálicos para que la sociedad colombiana empiece a repudiar lo malo, finalmente, invito a los directivos deportivos, policías, políticos y demás personas encargadas de la seguridad social que comiencen a tomar medidas drásticas para que podamos vivir el futbol como un deporte y no como un riesgo.

Carlos Felipe Orduz
Universidad De La Sabana.

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